martes, 3 de enero de 2012

Temblores



En la larga noche
o el eterno día.
En soledad,
o compañía.

Larga sombra
de infinitos brazos.
Temblores,
de fuerza invisible.

Humo denso,
impenetrable.
Temblores,
de propósitos malvados.



Viento que golpea,
y con fuerza barre,
deshace el humo
que en la cabeza yacía,
bloquea los temblores,
y llena el cielo de vida.

Nuevo mundo,
dispuesto a mis ojos,
Que aún lloran,
recelosos,
de la esquina inalcanzable
donde reside lo oscuro,
siempre alerta,
dispuesto,
a pillarme por sorpresa
en el abismo de mi miedo.


¡Pero ahora estaros lejos!,
monstruos de lo incierto,
no quiero veros vivos,
no en mi pensamiento.

Con la cabeza erguida
seguir el rumbo es mi deseo,
¡valor!, como plato estrella,
de postre quiero el mundo entero.


Destino inexpugnable,
habrá seguro temblores,
y quizás hasta humo negro,
pero...
de nuevo en la batalla,
iros miedos al abismo,
donde nacisteis con descaro
del vientre de lo absurdo,
y el calor de lo indeciso.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Me gusta que me mientas




En calma, respiro,
mis músculos se relajan,
en el momento perfecto
en el que noto que faltas.

Un sonido familiar,
de pronto congela el alma,
reloj traicionero,
hasta el cuco me degrada.

Al ratito la puerta,
y tú tras ella trayendo besos.
Yo espero, cumpliendo,
cuando vendrá el aguacero.

Me gusta que me mientas,
me dejo llevar por lo que dices.
Me gusta tu fuerza,
mañana, quizás pasado, 
cicatrices.

¡Soy valiente!, me repito.
Pero en el mismo momento
en que viene corriendo
el fruto de mi vientre,
adios coraje, valentía,
creo con ello,
estar salvando su vida.

Al final, inexplicable,
la sepultura será,
cálida cama
de verdad más sincera,
Eterno descanso,
sin nadie que espere la cena.

Al lado, un niño,
gritará enfurecido,
¿por qué, mamá?
Tranquilo hijo,
no supe hacerlo mejor,
no supe escapar contigo.

Recuerda, aprende,
tenme siempre contigo.
Sin duda serás mejor,
que el cabrón que te borró,
la infancia sin testigo.

Otra más...

lunes, 5 de diciembre de 2011

Huesos con frío



Con las primeras luces
al despertar los ojos,
contemplo el vaho 
que de las ventanas sale
escapando del invierno.

Mis pies, atrevidos,
 se asoman al mundo,
decididos.
Como viendo al diablo
vuelven cabizbajos,
al calor adquirido
de un sueño turbio. 

Frío decidido,
traicionero, duro,
seco y sombrío.
Frío que penetra 
en los huesos 
cuan si aún
 los encontrase dormidos.

Noche oscura
dando paso a la neblina.
Día largo,  
tiempo inmutable,
pasajero y fiel acompañante.
¿Estarán acaso dormidos
los hombres de gris?

Será quizás que Momo
les ganó esta batalla,
¿justo hoy dulce niña,
cuando mis huesos con frío, 
querrían ver el tiempo
consumirse, transformarse,
en calor y cobijo?

¡Es infierno el frío en vida!
Es delirio sin tu mano,
calentando, dando aliento,
a lo que por momentos
sentí que me negaron.

Al fin llega la noche,
infinito fue el preludio.
De nuevo el vaho, 
que ya aparece,
para que juegue a dibujar
con mis manos,
el nombre de tu ausencia
en el papiro momentáneo,
del cristal de nuestro cuarto.


martes, 22 de noviembre de 2011

Tintineo al alba



Entre sábanas de seda,
dedos frágiles,
movimiento lento
que busca de incógnito
destinos nuevos,
coloras sensaciones.

Primeros rayos de sol
entran por la ventana.
Sin quererlo,
pero sin pena
se fue la madrugada.

Cruzan la habitación al vuelo,
y llegan hacia tu espalda
donde antes dejé mis dedos
viniendo desde la almohada.

Un dibujo se atisba
caminando por tu piel,
desde tu cuello vaga,
triste,
constante pero ligero,
describiendo líneas curvas,
alimentando mi sed.

Sacude el alma al tacto,
tu piel ahora erizada,
en parte por los primeros fríos
que despertaron al alba,
y por el claro erotismo
que desprende nuestra estampa.

De repente un tintineo
nos saca del instante,
en que mis manos completas
por tu cuerpo ya vagaban,
paso firme, mirada fiera,
y dirección fría
hacia el secreto de tu cama.

Tintineo de aguas claras,
desde el otro lado de la ventana.
Malditas primeras gotas,
que me roban el premio,
de una larga noche de besos,
de trabajo y de templanza.

Otoño, con su voraz jugada,
de tintar parques completos,
de robar como si nada,
montones de hojas marrones,
que humedeció para arrastrarlas.
Ahora me roba tu cuerpo,
tendré que esperar a mañana.

Entonces seré más rápido,
tendré que ganar al alba,
pues con su engaño de luces,
me robará de nuevo,
con gotas frías,
con su tintineo,
tu mirada.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Impermeables




Corriendo por la calle,
en este mundo frenético.
Siempre ajenos
al hombre que espera al lado,
a la mujer del vagón de metro,
o al camarero enérgico.

En Plaza Mayor un vagabundo
como todas las mañanas con frío,
esquivamos su mirada,
fingimos que esta dormido.

Y es que somos tan impermeables,
como un chubasquero barato,
que quiere resbalar el agua,
pero en el fondo,
mal tejido,
deja dentro resquicios
de humedad y frío.

En el cine de repente,
una escena llena de violencia
nos sobrecoge,
es dura, sin sentimientos;
Es vacía.

¿Y qué hay de las noticias?
Esas sí deberían estremecer,
son historias reales,
son de gente con piel.
Gente que sufre de veras
por el hambre o la muerte.
Gente que se siente olvidada
por nuestros ojos transparentes.

Aprender necesitamos,
todos sin excepción,
a mirar bien con los ojos
y no dejar la ocasión.

Por la calle,
muchos piensan
que lo que ven no les gusta.
Actuan, ¡qué valientes!
porque la vida no es justa.

Tengo envidia de esas personas,
capaces de mover el mundo.
Porque a veces...
me siento tan impermeable...