lunes, 12 de diciembre de 2011

Me gusta que me mientas




En calma, respiro,
mis músculos se relajan,
en el momento perfecto
en el que noto que faltas.

Un sonido familiar,
de pronto congela el alma,
reloj traicionero,
hasta el cuco me degrada.

Al ratito la puerta,
y tú tras ella trayendo besos.
Yo espero, cumpliendo,
cuando vendrá el aguacero.

Me gusta que me mientas,
me dejo llevar por lo que dices.
Me gusta tu fuerza,
mañana, quizás pasado, 
cicatrices.

¡Soy valiente!, me repito.
Pero en el mismo momento
en que viene corriendo
el fruto de mi vientre,
adios coraje, valentía,
creo con ello,
estar salvando su vida.

Al final, inexplicable,
la sepultura será,
cálida cama
de verdad más sincera,
Eterno descanso,
sin nadie que espere la cena.

Al lado, un niño,
gritará enfurecido,
¿por qué, mamá?
Tranquilo hijo,
no supe hacerlo mejor,
no supe escapar contigo.

Recuerda, aprende,
tenme siempre contigo.
Sin duda serás mejor,
que el cabrón que te borró,
la infancia sin testigo.

Otra más...

lunes, 5 de diciembre de 2011

Huesos con frío



Con las primeras luces
al despertar los ojos,
contemplo el vaho 
que de las ventanas sale
escapando del invierno.

Mis pies, atrevidos,
 se asoman al mundo,
decididos.
Como viendo al diablo
vuelven cabizbajos,
al calor adquirido
de un sueño turbio. 

Frío decidido,
traicionero, duro,
seco y sombrío.
Frío que penetra 
en los huesos 
cuan si aún
 los encontrase dormidos.

Noche oscura
dando paso a la neblina.
Día largo,  
tiempo inmutable,
pasajero y fiel acompañante.
¿Estarán acaso dormidos
los hombres de gris?

Será quizás que Momo
les ganó esta batalla,
¿justo hoy dulce niña,
cuando mis huesos con frío, 
querrían ver el tiempo
consumirse, transformarse,
en calor y cobijo?

¡Es infierno el frío en vida!
Es delirio sin tu mano,
calentando, dando aliento,
a lo que por momentos
sentí que me negaron.

Al fin llega la noche,
infinito fue el preludio.
De nuevo el vaho, 
que ya aparece,
para que juegue a dibujar
con mis manos,
el nombre de tu ausencia
en el papiro momentáneo,
del cristal de nuestro cuarto.