jueves, 15 de marzo de 2012

Implacable


Como triste noticia
de la lluvia que no llega.
Sediento el campo,
las almas, las carteras.

Como huracán sin prisa
que debasta a su paso.
Levanta llagas, casas,
empezando por el tejado.

Implacable,
como la furia del tornado,
como la fuerza del ciclón,
como la sombra de los miedos
debajo del colchón.

Un guiño sin aviso,
un abrazo por detrás,
el sobresalto del beso
que no puedo atrapar.

Tan igual y tan distinto,
tan sincero y tan letal.
Un amor sin escondidos,
que de frente,
no permite respirar.

Así resuena el eco,
el de tu ausencia,
el de mi olvido.
El de la distancia
que separa
aquello tan unido.

Dos metros...
un abismo entre los dos,
gritos que ni oímos
a distancia del calor.

“Me enseñaste...
que los celos son traviesos,
que es mitad falta de sesos
y mitad inseguridad.
Me enseñaste...
a ser pareja en libertad.
Me enseñaste...
que el amor no es una reja
y que es mentira la verdad.

Pero no encontré la manera,
de escucharnos y aprender,
de vivir con el abrazo,
como medio del delito
y la forma de entender.

“¿Dónde se apaga el amor?”
No encuentro el interruptor”,
que acabe con el puño,
que implacable,
desde tí,
desde mí,
nos llega doloroso
sólo por amar,
por los medios del hastío,
la palabra, la mirada....
y la cercana ambigüedad.






Versos entre comillas: Ricardo Arjona, "Me enseñaste"



domingo, 26 de febrero de 2012

Días color canela




Hay días que uno se levanta con el cuerpo decaído, revuelto y sin saber por qué. Esos días se dejan llevar, mejor dicho, se deja que te lleven como una marea suave que no te explica su movimiento.

Quizás esa noche hayas soñado con algo horrible, quizás tan solo con algo que te inquieta. Lo más seguro es que ni siquiera te acuerdes, pero esa sensación, es una sensación agridulce de un sueño convulso y nada reconfortante.

Hay decisiones que tomar, que a veces, tú mismo desconoces. Hay cosas que te rondan, que tú, ni siquiera tienes presentes de manera consciente. Pero a veces, sólo a veces, puede que sí que seas capaz de canalizar esa sensación, y tener atisbos de noción de las que cosas que te ocurren.

ese arma poderosa...

“Tienen miedo del amor y no saber amar
Tienen miedo de la sombra y miedo de la luz
Tienen miedo de pedir y miedo de callar
miedo que da miedo del miedo que da 
…
El miedo es una sombra que el temor no esquiva,
el miedo es una trampa que atrapó al amor
el miedo es la palanca que apagó la vida
el miedo es una grieta que agrandó el dolor”

Pedro Guerra, “Miedo”



En definitiva, miedo, inquietud, tensión, o tantos quehaceres en tan poco tiempo. El resultado, días color canela, a proporciones. Un poco de rojo, del pudor y la vergüenza. Un poco de gris, de la inseguridad que se genera. También amarillo, con su consejero tono de alarma. Quizás sea el momento de mover ficha.

Porque los días de color canela, quizás con una pizca de verde esperanza, y un toque blanco de luz, se conviertan en días nuevos de excéntricos colores. Quizás, jugar con la paleta a mezclar la realidad, sea el camino para conseguir nuevas sensaciones, y pensar que aquellos días color canela, se quedaron en el breve momento en el que uno abre los ojos por la mañana.

Entonces, y sólo entonces, quizás podamos encontrar ese cuadro pendiente.

lunes, 13 de febrero de 2012

Viento de carnaval




En la buhardilla
resuenan las persianas,
coléricas en su defensa,
valientes guardianas.

Allá fuera el viento,
caballero de lo bravo,
corazón de aventurero,
de uno a otro costado.

Soplido del gigante,
que enfadado por el frío,
manda por el cielo,
veloz,
viento mensajero,
muestra de su hastío.

Últimas pataletas,
ráfagas de huracán,
transformándose en otro,
viento de carnaval.

Anhelos de ser otro,
deseos de no ser yo,
piratas, presos o monstruos,
espíritu de otro color.

Carnaval,
invento del cansado
con ganas de volar.
Cuán libres nos sentimos,
con peluca y sin collar.

Momentos de otro mundo,
princesas en el vals,
viento que resuena,
por la ventana del desván.

Chirigotas en la tele,
mofas de alguien como yo,
que por vergüenza o miedo,
se esconde en su salón.


Viento que desata,
disfraz de un buen dragón.
Fujur,
como ejemplo,
del servicio del valor.


Historia que no acaba,
quizás, interminable,
ya que con ganas,
y un buen traje,
podremos combatir,
el soplido...
del gigante.


martes, 3 de enero de 2012

Temblores



En la larga noche
o el eterno día.
En soledad,
o compañía.

Larga sombra
de infinitos brazos.
Temblores,
de fuerza invisible.

Humo denso,
impenetrable.
Temblores,
de propósitos malvados.



Viento que golpea,
y con fuerza barre,
deshace el humo
que en la cabeza yacía,
bloquea los temblores,
y llena el cielo de vida.

Nuevo mundo,
dispuesto a mis ojos,
Que aún lloran,
recelosos,
de la esquina inalcanzable
donde reside lo oscuro,
siempre alerta,
dispuesto,
a pillarme por sorpresa
en el abismo de mi miedo.


¡Pero ahora estaros lejos!,
monstruos de lo incierto,
no quiero veros vivos,
no en mi pensamiento.

Con la cabeza erguida
seguir el rumbo es mi deseo,
¡valor!, como plato estrella,
de postre quiero el mundo entero.


Destino inexpugnable,
habrá seguro temblores,
y quizás hasta humo negro,
pero...
de nuevo en la batalla,
iros miedos al abismo,
donde nacisteis con descaro
del vientre de lo absurdo,
y el calor de lo indeciso.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Me gusta que me mientas




En calma, respiro,
mis músculos se relajan,
en el momento perfecto
en el que noto que faltas.

Un sonido familiar,
de pronto congela el alma,
reloj traicionero,
hasta el cuco me degrada.

Al ratito la puerta,
y tú tras ella trayendo besos.
Yo espero, cumpliendo,
cuando vendrá el aguacero.

Me gusta que me mientas,
me dejo llevar por lo que dices.
Me gusta tu fuerza,
mañana, quizás pasado, 
cicatrices.

¡Soy valiente!, me repito.
Pero en el mismo momento
en que viene corriendo
el fruto de mi vientre,
adios coraje, valentía,
creo con ello,
estar salvando su vida.

Al final, inexplicable,
la sepultura será,
cálida cama
de verdad más sincera,
Eterno descanso,
sin nadie que espere la cena.

Al lado, un niño,
gritará enfurecido,
¿por qué, mamá?
Tranquilo hijo,
no supe hacerlo mejor,
no supe escapar contigo.

Recuerda, aprende,
tenme siempre contigo.
Sin duda serás mejor,
que el cabrón que te borró,
la infancia sin testigo.

Otra más...